Tito Fernandez Cuartetas Divertidas. Lyrics:
CUARTETAS DIVERTIDAS. Letra y Música: Tito
Fernández. La ventana dejó abierta
una niña acalorá, por la noche se
entró el fresco y la dejó
embarazá.
El otro día una prima que es bruja, ciento
por ciento, me embrujó, me echó unos
polvos, y me dejó re contento.
Mi novia, bajo la blusa, tiene dos melocotones,
mi suegra tamién usa blusa, pero ella tiene
melones.
Voy a cantar, caballeros, con todito el
corazón, la alegría de mi pueblo en
coplas por diversión.
Todo se hará con respeto, sin ánimo
de ofender, si se me pasa la
mano sin darme cuenta
va a ser.
Comienzo, con la guitarra, a trinar,
sencillamente, y luego a contar las cosas que me
vienen a la mente.
Así comienza la fiesta, de estas cuartetas
contentas, a las que voy a
ponerles sal y un poco
de pimienta.
Que les vaya como ejemplo esto que les digo
ahora, no es lo mismo "guardia vieja"
que "tenga cuidado señora".
Y si esa copla es muy fina, una colorá le
ofrezco, no es lo mismo "huevos frescos de
gallina" que "P'a'onde vai con la
gallina huevón fresco".
La cosa va a ser con tutti, como dijo un
italiano, y una niña le decía:
"Sácame de ahí la mano".
De curas y de monjas.
Un cura se confesó, de unos terribles
pecados, y puso verde, de envidia, al cura del
otro lado. (Eso es cierto)
Una monja tuvo guagua, no se conoció al
papá, Madre: ¿Colgó la
sotana? "No, se la arremangó no
más". (Eso no es cierto, en todo
caso).
Una monjita golosa, corrió 'onde el Padre
Gatica, que es un cura muy extraño pues no
predica, practica.
De curaos.
¡Caramba! soy de Coihueco, ¡la vida!
dijo un curao y se pegaba el pencazo
¡Caramba! desesperao.
Dijo un curao, pilucho, empinándose la
copa, parece que me asaltaron y me robaron la
ropa.
Un curao no sabía por qué se
había curao, y es que era para olvidar y ya
se había olvidao.
Un curao, de cien años, que era oriundo de
Chol - Chol, dijo que llegó a esa edad
conservándose en alcohol.
De loros.
[ Find more Lyrics on www.mp3lyrics.org/QXPm ]Un loro que yo tenía, que decía
"poto hueco" se quejaba todo el
día que tenía el pico chueco.
Y un loro que conocí, que dormía
bajo un saco, como era de plumas verdes se
creía que era paco.
Un loro que conocí, en la casa de la
Elisa, después de sacarte la madre se
mataba de la risa.
Y un loro que conocí, en la casa de mi
yerno, no se cagó de la risa pero se
cagó en mi terno.
En la casa en que haya loro hay que dentrar con
cuidao, son como la suegra de
uno, nunca se quedan
callaos.
De viejas.
Una vieja se comió como cincuenta
sandías, anteayer se metió al
baño y no sale todavía.
Esta es la historia de una vieja del campo,
historia del folclor chileno,
de la Zona Central.
Dice que esta vieja tenía una baca enferma
y, como las viejas, en el campo, no creen en las
cosas modernas, esta vieja en vez de llevarle la
vaca al veterinario, que sería lo correcto,
se la llevó al curandero del sector, vale
decir al brujo este que cura los males de ojo,
quiebra los empachos, compone huesos, todas esas
cosas. La historia es la siguiente:
Fue, a un curandero, una vieja por una vaca
amarilla, y el brujo la sobajeaba, (a la vieja,
no?) por la orilla, por la orilla.
Como a la quinta sesión la vieja
encontró el remedio, que se me muera la
vaca pero soba por el medio.
Una vieja se comió un picoroco de mar y
pesó que, con el bicho, se podía
embarazar.
(Lo que demuestra que las cosas, con los
años se van olvidando, pero alguna idea,
por ahí, va quedando).
Una vieja suspiraba, enchufándose el
corsé. Si se me sale, me dijo, me lo
enchufai otra vez ( el corsé).
Una vieja re contenta porque le picaba
allí, corrió al doctor y este dijo:
Fue una mano con ají.
Anteayer mordí a una vieja, me
quebré la dentadura, es que era recontra
vieja así es que estaba re dura.
Morder a una de dieciocho, ¡La vida! y es
diferente, porque, aunque también es dura
¿A quién le importan los dientes?
De viejos.
Un viejo, muy amargao, porque no pasaba
"eso" tomaba, todos los días, un
vaso'e leche con yeso.
Tiempo después se murió, envenenao,
el viejo leso, pero se murió feliz porque
estaba todo tieso.
A un viejo, un día, le dieron un remedio
natural, en la noche, le dijeron, póngalo
en agua con sal.
Puso el "asunto" en salmuera, el viejo,
re entusiasmao, y después de larga espera,
lo sacó más arrugao.
Tal vez, entre los que escuchan, quien sabe haya
un viejo lacho, que todavía se cree toro,
joven, con dos cachos.
A él le dedico estos versos que mi
agüelo me enseñó, con un cacho
que funcione no son necesario dos.
Con estos versos termino, las coplas por
diversión, las canté, con
alegría, y con todo el corazón.
Lyrics: Cuartetas Divertidas., Tito Fernandez [end]